Queridos mamás y papás
La pérdida de un hijo es la experiencia más cercana a la propia
muerte que pueda padecer un ser humano.
Sabemos que esto es así pues nosotros también hemos pasado por ella,
hemos vivido nuestra propia muerte… pero a pesar de ello, aún
continuamos vivos.
Cualquier intromisión en ese mundo confuso y doloroso que vivimos al
comienzo, aunque tan sólo sea para tendernos una mano, puede
producir rechazo. Sin embargo, estamos dispuestos a correr ese
riesgo y por ello queremos hacerles llegar nuestro abrazo y nuestro
afecto.
Estamos para compartir ese inmenso dolor; queremos ayudarnos y
ayudarlos a seguir viviendo con dignidad e intentar encontrarle un
sentido a la vida que aún nos queda por delante.
No tenemos ninguna verdad por revelar, ni instrucciones para superar
la crisis, sin embargo tenemos la vivencia positiva del Renacer de
otros padres que han vivido una experiencia similar.
Querido padre, querida madre, nosotros los comprendemos porque hemos
pasado por lo mismo que ustedes están pasando. Reciban mientras
tanto todo nuestro amor y comprensión.
